Un padre separado acudió a nosotros tras años de visitas limitadas a su hija.
Quería estar más presente, pero su ex pareja se oponía a cualquier cambio.
Reunimos pruebas de su implicación (escolar, médica, emocional), elaboramos un informe de idoneidad y presentamos una solicitud de custodia compartida.
El juez reconoció su compromiso y aprobó un régimen adaptado a las necesidades de la menor.
Hoy, su hija disfruta del amor y estabilidad de ambos progenitores.
