Una clienta, en pleno proceso de divorcio, descubrió que su pareja había ocultado bienes durante años.
El matrimonio estaba bajo gananciales, pero muchas compras se habían hecho a nombre de terceros.
Nuestro equipo rastreó movimientos patrimoniales, pidió medidas cautelares y logró incluir esos activos en la liquidación.
La clienta recuperó lo que le correspondía y entendió el valor de contar con un despacho que no deja ningún detalle al azar.
